Nacido en el año 1941 y con 70 años de edad, cumplidos el pasado 6 de Agosto, Don Enrique Ubarri Blanes es toda una leyenda y una enciclopedia viviente de nuestro hipismo. Sus padres fueron Enrique Ubarri Acosta y Maria Teresa Blanes Cabrera. Don Enriquito, como le decimos de cariño, esta casado con Maria Teresa Baragaño, señora con quien procreó tres hijos: Maria Teresa, Juez Superior en Fajardo; Maria Magdalena, ejecutiva hotelera; y Enrique, Abogado y Ejecutivo Bancario. Estudió un Bachillerato en Administración en la Universidad Interamericana para el año 1964. Don Enriquito ha estado ligado a los caballos desde su nacimiento, pues sus padres ambos eran amantes de los caballos de Paso Fino y así se conocieron, se casaron y nació Don Enriquito "montado" sobre un caballo. Compitió como jinete infantil, juvenil y luego como adulto en competencias de caballos de Paso Fino, siendo su primera de estas a los 4 años en el Parque Sixto Escobar, donde empató para el primer lugar con el entonces campeón, Juan Oscar Serralles (Q.E.P.D).
En 1954, su papá compró sus primeras yeguas y comenzó un pequeño potrero en su finca en el Bo. Martín González de Carolina, donde hoy radica la Urb. Metropolis. Allí tenían de semental al caballo John's Admiral, hijo de War Admiral y registrado en Puerto Rico como Chupaco. El potrero, por estar en un área de mucha precipitación, resultó un fracaso, pues los potros no se desarrollaban bien. Comenzaron entonces con caballos corriendo con la apertura del El Comandante. Llevaron a la pista a las yeguas Casi Nada y Star Chance. Luego, en 1959, su papá comenzó a hacer grandes inversiones en la hípica, adquiriendo los ejemplares chilenos Zumbando y Occidental, hasta que en 1964 adquirió el famoso Establo Lares, de don José Coll Vidal. Una vez ocurre esto, Don Enriquito dejó sus trabajos en la Cooperativa Cafeteros de Puerto Rico, que fue su primer trabajo y en la empresa familiar Altamira Sand & Gravel, para dedicarse de lleno a los caballos.
En 1966, con el triunfo de El Rebelde en la Triple Corona, y el segundo lugar en el Clásico del Caribe, el papá de Don Enriquito trata de comprar a la madre de El Rebelde, Climb High, y su gestión resultó en la compra de todos los pura sangres de Don Luis Rechani Agrait, que incluía el Potrero Santa Isabel, Inc. En 1968, su papá también adquiere el Potrero del Lcdo. Jorge Castro, Potrero Salinas, y convierte los dos potreros en lo que se llamó Potrero del Sur, Inc. El mismo se convirtió en el potrero mas exitoso de Puerto Rico a finales de la década del 60’ y durante la década del 70’. Don Enriquito estuvo a cargo de toda la operación de ese. Lo que comenzó en el municipio de Salinas, hoy día impera en el municipio de Coamo, con el Haras Santa Isabel.
De ahí en adelante, el resto es historia y Don Enriquito sentó la pauta en la crianza de pura sangres en la Isla y lo que hoy conocemos de esa industria fue levantado hasta el mas alto nivel posible por esta leyenda. Don Enriquito hizo la primera subasta en Puerto Rico con puja por los caballos y en la cual se adjudicaban al mejor postor. También hizo la primera subasta en Puerto Rico donde se utilizó un subastador profesional. Don Enriquito tiene el honor de haber vendido los caballos que mas caros se han vendido en Puerto Rico, un total de seis, todos sobre lo $100,000. Su ojo clínico y cértero, así como la fución de dos de sus mas grandes talentos, en los negocios y en el hipismo, comenzó lo que hoy día es un imperio local en la industria de la crianza de pura sangres.
Sería material de varios boletines si se reseña toda la línea de pura sangres de primera calidad que influenciaron a primera mano el hipismo boricua. Sin embargo, importaciones de caballos de gran influencia como lo fueron Everton II, Catullus, Natidan y Eqtesaad trajo como resultado la producción de extraordinarios ejemplares tales como el triple coronado Estrellero, el bi-campeón del Caribe, Verset’s Jet y campeones como El Árabe, Manchego, Barlovento, Don Piero y muchos más. Otras adquisiciones claves fueron Holy War, hijo del campeón y gran productor, Damascus, que produjo a grandes pura sangres como Capa Prieto, Holy Telle y Metrica. También trajo a Once Ivor, hijo del jefe Sir Ivor, que produjo grandes campeones como Tatra Voltage, Chelimar, Cuarto Bate, entre otros. Lodz, hijo del gran Danzig, produjo competidores de la talla de Miss Brenda Janete y Migmar. Goldgalliano, hijo del gran jefe Mr. Prospector, produjo una ristra de excelentes equinos como Cautivadora, El Maestro y Homesteader, entre otros. Recientemente trajo y ya perdimos al memorable Royal Merlot, que era tres cuartos hermano del jefe Unbridled, y que engendró a Hispanica, Tonadilla, Indio Caribe, entre otros. De hecho, Indio Caribe ya produjo una ganadora clásica en su primera cosecha: Madreperla. Si seguimos no terminamos, ya que también habría que mencionar el legado de padrotes como Eighty Grand, Goldwater, en fin, una estela de sementales de primer grado que le dieron a Puerto Rico grandes campeones de la pista. Y no solo eso, Don Enriquito siempre ha mantenido un grupo sólido de yeguas madres que complementen con los grandes linajes que tiene por la vía paterna; los linajes más influyentes en la crianza de purasangres hoy en día descendientes de Seattle Slew, Northern Dancer y Mr. Prospector por sus ramas A.P. Indy, Capote, Precise End, Danzig, Deputy Minister y Storm Cat.


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